domingo, 29 de noviembre de 2009

NOKOGIRIYAMA CON AKI

Me quedé en el sábado…

El sábado quedamos muy tempranito con Aki para ir a la provincia de Chiba (más bien al sur de Chiba).

Nos llevaba a un sitio nada conocido por extranjeros y poco visitado por japoneses.

El sitio se llama o quiero creer que se llama Nokogiriyama.

Llegamos después de mucho rato de autobús, por cierto que pasamos por debajo del mar. La parada de autobús (que no existe físicamente) está al lado de una gasolinera y un convini, el último que veríamos por la zona. Como estaba chispeando tuve la genial idea de comprar paraguas por si acaso (gran error que no vuelvo a cometer).

Andamos un poco y cogimos un tren (de los antiguos aunque se podía pagar con la pasmo jajaja gran invento) unas pocas paradas y llegamos.

Aki nos comentó que había dos maneras de subir o con una caminata de 3 horas montaña arriba o en funicular, fue la segunda opción de cajón.
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El funicular costó cerca de los 8 euros pero nos dejaba en lo más alto de la montaña.

Al llegar unas vistas chulisimas, fotitos de rigor y informarnos de donde estaba el buda, la madre que parió al que diseño el templo?? La montaña?? Yo que sé.
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La cosa es que empiezas a bajar escalones de piedra, tres tramos cuando llegas a la entrada del templo, pagas y empiezan las escaleras yo no había leído en folletín que si no…
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2639 escalones de granito!!! Yo que odio las escaleras…
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Pero todo era muy bonito, tanto árboles enormes, el verdín, el agua que corría, me gustó mucho. Pero las piernas me temblaban como nunca. Y después de mucho bajar llegamos al buda, parecía pequeño el joio, pero era más grande que el de Nara. Ya allí que estuvimos descansando y haciendo fotos.
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Al rato me tocaba la difícil decisión de cómo volver!! Porque todas las escaleras las había bajado y tenía que volver al telecabina allá arriba de la montaña.

Como veis en el mapa había otro buda tallado en un enorme hueco de piedra y un acantilado precioso en la cima pero ni mis piernas ni mis pulmones tenían ganas de subir más de lo necesario, así que nos separamos, Pablo y Aki fueron a ver el siguiente buda y yo volví por otro un poco más largo en el que se encontraban cientos de budas pequeños de piedra por todo el camino.
El recorrido verde es el que hicimos juntos, el rosa el que yo seguí y el azul el que hicieron ellos.



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Lo gracioso es que llevaba el paraguas colgado de la mochila y le di un golpe con la pierna, se desengancho y cayó al suelo, como el paraguas estaba sin estrena con su plastiquito y todo empezó a resbalar por los escalones y bajo dos tramos de escaleras el solo!!! Los japoneses que venían detrás no pudieron aguantar la risa y por unos instantes pensé en dejar el paraguas allí para siempre, pero el civismo me pudo y tuve que bajar, a por el dichoso paraguas…



Como todavía quedaba mucho día se nos ocurrió coger el ferry para ir a Yokohama, 40 minutos por mar, 5 en bus, parada más que necesaria para comer, 60 minutos en tren y llegamos a Yokohama, donde en el barrio chino había una especie de festival y una dragón entraba y salía de las tiendas mientras tocaban los tambores y tiraba petardos.
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Vi a muchos japoneses taparse los oídos por los tambores y eso que no eran como los de aquí en semana santa!!
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Después otro paseito por la bahía de Yokohama muy chula para parejas y familias, con las vistas de los rascacielos al final y el parque de atracciones.

Seguramente Yokohama no se haya llevado parte de mi corazón por lo cansadísima que ya estaba a esas horas…

1 comentario:

lorco dijo...

Ole, ole!!!
Apuntado queda, tenemos que ir!!

GRACIAS